
Desde antes que Tomas naciera, quería hacer su primera fiesta en el parque. Lo veía como algo diferente y una manera de aprovechar una de las muchas cosas buenas de la vida en Nueva York. Estuve juntando ideas y soñando con un día agradable, relajado, con pocos invitados y en el que Tomas se divirtiese con sus amiguitos. Descartamos hacer algo el 31 de Mayo por ser feriado aquí, ya que todo el mundo iba a estar viajando, inclusive nosotros. Entonces decidimos celebrar una semana antes. ¡Felizmente!
La fiesta quedo muy linda. Mi amiga Juliana, que es diseñadora grafica y hace unos arreglos increíbles se encargo de la decoración. Le explique lo que quería y ella creo cada detalle con mucho cariño. Pasamos la semana entera comprando tejido, cortando papeles, forrando botellitas, haciendo 'brigadeiro' y preparando las sorpresitas para los invitados. Ella también tiene un hijo, Thomas, de 1 año y 4 meses, y como yo, lo cuida sola, sin niñera. Entonces, se imaginaran la locura que fue todo.
Todo el mundo dio una ayudita. El viernes en la noche, Ester, mi amiga que llego de Boston especialmente para la fiesta, entro en la danza, ayudando a preparar el 'brigadeiro', mientras su marido, Julius, le ponía el tejido a los potecitos de recuerdo y Enrique preparaba los anticuchos de tomate y queso (y, obviamente, mientras Tomas y Alex, el hijo de Ester y Julius, dormían).
Al día siguiente (el sábado), también fue una locura. Teníamos que organizar todo y cuidar de tres bebes (es decir, dar de comer, mamar y asegurarnos de que ellos durmieran bien la siesta de la mañana para aprovechar la fiesta). Yo me levante temprano para cortar y lavar las frutas. Grenfel, el marido de Juliana, cuidaba de Thomas, mientras ella arreglaba la mesa; Enrique, se encargo del hielo y las bebidas; yo y Julius llevamos las cosas de la fiesta al parque; Ester cuido a Tomas y Alex hasta yo regresar para arreglar al dueño del santo. Al final de la fiesta, Thais y Thomas (¿ya es obvio que el nombre de nuestro hijo es común?) ayudaron a recoger y separar la basura, y llevar todo de vuelta a casa con Ester y Julius.
Fue matador pero lo pasamos genial. El picnic fue en el parque cerca a nuestra casa (Carl Schurz Park), que es lindo, al lado del río. El clima estaba perfecto, calorcito con brisa refrescante, e el local era ideal, debajo de varios árboles con sombras deliciosas. Colocamos muchas mantas y llevamos juguetes de Tomas para que los invitados de Tomas jugaran. La fiesta empezó a las 11am y acabo a las 4pm.
Lo mas gracioso fue que cuando llegamos a arreglar las cosas, resulto que tenia otra fiesta al lado nuestro (Juliana ya había separado el lugar)! Fue pura coincidencia. También era la fiesta de una año de una niñita. Converse con la dueña de la fiesta, y al principio ella no estaba muy feliz de tener una fiesta al lado que compitiera con la suya. Yo confieso que al principio también estaba algo celosa, pero no quería ceder el lugar que habíamos escogido. Me puse dura y le dije que nos quedábamos y punto. Lo mejor es que ellos habían contratado un guitarrista y nos ganamos con la música (¡estaba buena!). Pero lo mejor fue que la fiesta de Tomas estaba tan linda, con una decoración increíble y comida tan buena, que los invitados del lado vinieron varias veces a elogiar y preguntar quien había hecho todo esto.
Fue una fiesta simple y pequeña, con seis parejas, siete niños, pero una celebración a lo grande, llena de creatividad, amor y alegría. Fue un día inolvidable, mas lindo de lo que me pude imaginar, en que nos sentimos una familia bendecida por la sonrisa y alegría de Tomas y los otros niños, y el compañerismo y la generosidad de nuestros amigos queridos.

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